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Crónica sobre la Bendición del Stella Maris College y video resumen

Crónica de la Bendición del Stella Maris College escrita por una madre de dos alumnos del colegio.

El pasado 28 de octubre Stella Maris College convocó a todas sus familias al primer acto solemne que se celebraría en las nuevas instalaciones: la bendición del Colegio por parte del Cardenal Carlos Osoro.

Los niños llevaban varias semanas ensayando su intervención musical y, conscientes de la importancia del evento, nos habían traído a casa su ilusión. Y allá que nos llevaron, engalanados con sus uniformes y muy expectantes ante la vista del Cardenal a su cole.

En el colegio se respiraba un ambiente muy familiar: familias completas, con niños y abuelos, fueron sentándose en las sillas dispuestas bajo la pista deportiva cubierta, que no fueron suficientes para acomodar a los numerosos asistentes. Además de todas las familias del colegio nos encontramos con muchas otras que esperan formar parte del colegio en los próximos años, así como gran cantidad de amigos y allegados a los Discípulos de los Corazones de Jesús y María que querían compartir con ellos este gran momento.

La alegría era patente en los Discípulos, que tras años de proyectos, trabajo e ilusiones compartidas, veían por fin bendecido el Stella Maris College. Las madres de la Compañía del Salvador que, ¡cómo no!, nos acompañaban, hacían suya la satisfacción de ver reunidas a las mismas familias a las que ambas órdenes brindan su vocación docente.

Y esta misma alegría y satisfacción brillaba en los ojos de los alumnos, que acomodados en las gradas laterales, recibieron al Cardenal controlando sus nervios y dispuestos a hacer lo imposible por portarse muy bien durante todo el acto.

Junto al Cardenal se sentaron el Padre José Noriega, Superior General de le orden de los Discípulos, la Madre Lora-Tamayo, Superiora General de la Compañía del Salvador y el Padre Carlos Granados, director del Stella Maris College.

En la primera intervención el Padre Carlos Granados nos presentó la urgencia educativa que hoy es necesaria y que ellos viven mediante una metáfora extraída de una novela: tras un incendio fatal era preciso plantar cedros con urgencia, puesto que los cedros tardan mucho en crecer. Si plantamos, cuidamos y esperamos, estos cedros crecerán. Y de ahí nos llevó a compartir su alegría con otra imagen: la de unos sabios a los que sorprendieron bailando de alegría al compartir su conocimiento.

La Madre Lora-Tamayo recordó con nosotros el camino recorrido con los Discípulos para llegar hasta dónde hoy nos encontramos. Casi desde sus inicios las familias del Mater Salvatoris expresaron su deseo de contar con un colegio de chicos parejo al Mater. Sus palabras posteriores, en las que nos mostró la profunda comprensión y experiencia que tiene la Compañía del Salvador de la educación, constataron que esta solicitud, hoy hecha realidad por ambas órdenes, era ciertamente necesaria.

El Padre José Noriega, en su intervención posterior, reconoció en la Compañía del Salvador la inspiración que hizo brotar en ellos este proyecto educativo. Después nos llevó a profundizar en la virilidad, virtud propia del hombre, que le dota de arrojo y creatividad. El hombre viril reconoce sus afectos y sentimientos y los de los demás sin basar sus decisiones exclusivamente en él. En el hombre viril se puede confiar, porque se compromete con aquello para lo que se le requiere.

El Cardenal por su parte se mostró empático y emocionado, recordando su infancia como “un pájaro que vuelve al nido” y recalcando el inmenso valor que una obra de la Iglesia tiene como medio de llevar a Cristo a los alumnos, que posteriormente saldrán al encuentro de todos aquellos que lo necesitan en el mundo. Entabló un entrañable coloquio con los niños, que le hicieron entrega de unos dibujos, y prometió contestarles por escrito.

Pero sin duda la intervención estelar corrió a cargo de los alumnos, que tras interpretar la pieza musical que tantas semanas llevaban ensayando – y que probablemente todos los padres sabemos ya de memoria – leyeron un discurso que ellos mismos habían preparado. Al escucharles tuvimos ocasión de sentir todo lo que sucede desde su perspectiva: ellos son los auténticos protagonistas de éste, su Colegio, que nace con ellos. Tienen muchos proyectos, y están dispuestos a hacer de su Colegio el mejor del mundo. Saben que con el apoyo y unidad de sus familias y maestros podrán ser muy grandes de mayores, y están agradecidos porque apostamos todo por ellos. ¡Hasta el propio Cardenal ha sacado tiempo para venir a bendecir su Colegio!

Y cuando leímos juntos el Himno del Stella Maris – por cierto, que también nos lo sabemos ya casi… – supimos que entre todos vamos haciendo Colegio de mano de la Virgen.

Tras la bendición de las instalaciones tuvimos ocasión de compartir un ágape mientras los niños proseguían su juego continuo en el universo que es para ellos su Colegio, el Stella Maris College.

            CSM (madre de dos alumnos de Stella Maris College)