Carta del Director al iniciar el curso 2025
04/10/2025 2025-11-04 9:41Carta del Director al iniciar el curso 2025
Carta del Director al iniciar el curso 2025
Queridos padres,
Con las velas henchidas por la brisa de la esperanza y la bandera en lo alto, signo de amor a nuestros mayores y de afán de servicio, nos hemos echamos a la mar del nuevo curso en el Stella Maris college.
Afrontamos este año el tema del ambiente generativo como clave educativa decisiva. Nos damos cuenta del calado que tiene para nuestra alianza familia-colegio, cuidar mucho el ambiente común, en medio de una cultura consumista y acelerada. ¿Cómo generar y custodiar ambientes, minorías creativas, que ayuden a crecer a nuestros hijos? La clave para hablar de ambiente que genera, para un habitar juntos que nos abra a la grandeza de lo humano, es vincular el ambiente a la figura de la Virgen María, nuestra Estrella. Así nos lo ha dicho en verso el P. José Granados: “Quien quiera aprender a Cristo/ venga, María a tu escuela, donde los muros educan/ la letra habitando entra”. Permitidme, queridos padres, dar alguna pista sobre cómo mejorar nuestro habitar para que la letra, la sabiduría, entre en cada hijo.
Os ofrezco tres claves para promocionar entre todos un ambiente de alianza que sea generativo: la tutoría (conversación que edifica), el gusto por la realidad (frente al modo espectador) y la hora de clase.
(I) La alianza se expresa, de un modo elocuente, en la tutoría. Es verdad que hoy corremos el riesgo de reaccionar ante ciertas dificultades o imprevistos del hijo con cierta impulsividad, propia de la ansiedad ambiental, que se expresa en mensajes precipitados o tendencia a la queja. Pero sabemos que ninguna crisis o diferencia, mucho menos las que atañen al crecimiento del hijo, se salvan rápido, a golpe de correo electrónico o whatsapp. Frecuentemente estos medios complican más la crisis. La educación no son problemas a resolver (lo cual conllevaría que si el hijo va bien, no es necesario ver al tutor). La educación es una plenitud a desarrollar, ¡que salga el genio, el héroe, el santo que nuestro hijo lleva dentro! Y para ello es tan necesario escuchar al hijo, sus preocupaciones y experiencias de clase, como situarle en el horizonte de plenitud que se define en alianza con el tutor. Tomar este horizonte en el que encaminar al hijo es el mejor fruto de la alianza padres-tutor, que se aquilata en el hablar cara a cara con franqueza, sobre el paso a dar del hijo. Cada tutoría busca tratar de reconocer juntos el bien que está en juego en el hijo para aunar juntos la estrategia concreta que lleva a realizarlo. Cuidemos la forma triangular de toda tutoría con sus vértices: padres- tutor- el bien concreto al que está llamado el hijo en este momento de su vida. Ese bien a conseguir (académico, relacional, de disciplina, de piedad…), pide implicación de todos y la audacia de aceptar correcciones o consejos del tutor. Y trae la alegría de constatar, tras cada tutoría, que vamos todos unidos en la búsqueda de la excelencia del hijo.
(II) El ambiente de alianza pide también la promoción del gusto por la verdad y la belleza en casa y colegio. Esto supone, queridos padres, renovar el pacto de pantallas entre familia y colegio: ¡démosles a los hijos el regalo de no tener móvil ni otros dispositivos que nublan la imaginación! Evitemos en ellos el sufrimiento de la dispersión “multicanal” que impide entrar en la realidad. Este pacto de “no pantallas” para el menor, abre al disfrute de la literatura (que luego se conversa), de la artística en sus diversas formas, de la naturaleza y el deporte juntos. Si el pacto lo hacemos padres e hijos de la clase juntos, ganaremos concordia en el ambiente del hogar y hondura en el trabajo de aula, por el aumento de la capacidad de concentración y de reflexión del hijo. Recuerdo aquí las certeras palabras de mi predecesor, el P. Carlos: “Sabemos bien que internet no es un medio neutro, no es un “campo de nadie”, sino que está diseñado para generar ciertas dependencias en el usuario y que produce mucha dispersión, por su misma lógica de inmediatez y de compensación no diferida. Hace falta un sujeto maduro para entrar en esa red. Los veteranos sabéis que, por eso, en general, somos partidarios de retrasar el uso del móvil al menos hasta 3º de ESO. Nuestros alumnos necesitan contacto con lo real, mejor que con lo virtual: relaciones reales, libros reales, historias reales, conocimientos reales, Dios real”. Cuidamos este hermoso pacto común que nos honra como familia Stella Maris.
(III) La alianza define bien el ritmo del trabajo en aula. Apostamos juntos por el cuidado excelente de la hora de clase. Al final del día hemos introducido, en toda la etapa de primaria, un tiempo de reflexión grupal sobre el protagonismo y la responsabilidad. El cuidado del horario lectivo diario constituye un fundamento sólido en el hijo. Estemos atentos a que otras actividades complementarias no lo alteren. Es especialmente importante luchar para que la última hora de clase, particularmente la del viernes, no se vea deteriorada. Si ahí perdemos coherencia, podemos dañar en el hijo la convicción de que cada clase es acontecimiento único. Cuidar bien la asistencia y la puntualidad a clase, es como decirle al hijo: “tu vida escolar merece la pena, va en serio, y por eso guardaremos fidelidad a tus compromisos”. Cuando unos padres programan un viaje o una actividad respetando la clase del hijo, éste recibe una lección maravillosa. Tal vez sea este uno de los mejores patrimonios que dejamos al alumno, al hijo: la fidelidad al compromiso de un horario y un calendario escolares, que nos permiten ir unánimes, padres, profesores y alumnos, en el cultivo del saber y en el despliegue de los dones recibidos.
Llenos de esperanza emprendemos juntos este curso 25 26 que viene marcado por la gratitud del fruto recogido del anterior y abre un tiempo nuevo para crecer. “Omnia in bonum” (“todo es para bien”), dijo San Pablo. No quiere decir que todo sea bueno pues sabemos que existe el mal en formas variadas, sino que todo se puede enfocar como oportunidad para un bien mayor. Esta fue la estrategia mariana: la Virgen supo reconocer en todo acontecimiento la llamada a una nueva donación de sí misma. Y así se constituyó Estrella del mar de nuestra vida. ¡Que Ella colme de Palabra de Vida nuestros ambientes!
Un saludo cordial,
Juan Antonio Granados, dcjm