Primer izado de bandera en el Stella Maris College

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Fiestas y días señalados

Primer izado de bandera en el Stella Maris College

 

Queridos alumnos y profesores, personal de administración y servicios del colegio,

Saludo en primer lugar a nuestros invitados, a las autoridades militares que nos acompañan y a los miembros de esta banda militar que harán posible que nuestro himno nacional resuene hoy con todos los honores; a los miembros y patronos de la Fundación Andreia que nos acompañan hoy y que tanto han ayudado a nuestra obra educativa; a los representantes del estudio de arquitectura Cano y Escario y de la constructora Geoxa, que con esfuerzo y tesón van completando las obras de nuestro colegio; a otros benefactores, también presentes, sin cuya magnanimidad el colegio no sería lo que es.

Izar bandera en el colegio es un signo de agradecimiento: por nuestra tierra, por nuestras tradiciones, por nuestra cultura milenaria, nuestra lengua e historia… y sobre todo por nuestra fe, la fe cristiana.
“Los demás países europeos”, nos dice Julián Marías, “han sido cristianos, pero no han consistido en ello. España se ha definido, a lo largo de la Reconquista, identificándose con el cristianismo, con la cristiandad. A la pregunta de si España es inteligible sin el cristianismo”, sigue Julián Marías, “habría que responder que no”.

Este es un hecho un poco olvidado hoy día. España fue porque fue cristiana, desde la visita del apóstol Santiago y su sepultura, pasando por el bautismo de Recaredo el 589, en un siglo marcado por la huella de San Leandro o San Isidoro, siguiendo por la empresa de la reconquista, en la que un pueblo entero toma como meta recuperar toda España; y no se cansa y no se da por terminada la reconquista hasta que no se ha juntado toda España; continuando por la increíble gesta de evangelización de los países hermanos de las “Españas”, es innegable la presencia de la fe como motor, fuente y fuerza.

En la evangelización de América, una empresa sobre la que no tengo tiempo de alargarme, España no se interpretó nunca como “colonizadora” (la palabra “colonias” se usará más tarde, tomando el modelo de las colonias inglesas y francesas de Asia y África, para nosotros eran sobre todo “reinos” que pertenecían a la misma Corona). España se interpretó como “evangelizadora”, portadora de la fe. Fue una empresa grandiosa de la que deberíamos mostrarnos mucho más orgullosos. Queridos profesores (sobre todo los de historia) no olvidéis entusiasmar a nuestros alumnos con las grandes historias de héroes como Hernán Cortés, Pizarro, Cabeza de Vaca o Diego de Almagro; con las de grandes santos y evangelizadores, como Fray Junípero Serra; por no hablar de la Escuela de Salamanca y la labor de grandes pensadores y juristas, como Francisco de Vitoria…

En fin, somos -lo digo con sencillo realismo- la nación más cristiana de Europa. Y en realidad, la única que quiso por convicción pertenecer a la Europa cristiana y no al África musulmana. Somos, por convicción, tierra de fe.

Nuestra nación no es un accidente histórico, no nació de un pacto social, de una intervención política; no nació fruto de una revolución, de un sentimiento romántico, de una “unificación”. España nace de la fe y se forja en torno a un proyecto, a una “misión”: la expansión y transmisión de la fe. Proyecto incomprensible durante siglos para otros países. Pero compartido, más o menos conscientemente, por todos los españoles. Como españoles, corre por nuestras venas sangre de héroes, de mártires, de poetas, de descubridores, sangre de místicos, sangre de grandes políticos, de guerreros y santos. La bandera nos lo recuerda: no podemos ser mediocres, no podemos desmerecer lo que con tanto esfuerzo y tesón hemos recibido. De aquí que ser españoles sea también un reto y una exigencia. Como la nobleza, que obliga, así también ser español obliga: a la vida de fe, a la magnanimidad, al arrojo, a la generosidad, a la santidad.

Queridos alumnos: cultivamos en nuestro colegio la virtud de la piedad: a los padres y a la patria. Por ella nos reconocemos agradecidos. La vida (os lo digo ya con una cierta experiencia del paso del tiempo) atraviesa muchas etapas, muchos riesgos y pruebas. Pero los dones recibidos nos recuerdan siempre lo que somos y nos animan y retan a dar más de nosotros. Ser españoles es un inmenso don. Y esta bandera que veréis diariamente en el colegio os lo recordará. Pertenecéis por vocación a un pueblo de hombres apasionados por la gloria de Dios.

España es, y termino, tierra de María. Ningún país tiene tantas vírgenes coronadas como el nuestro. Somos la tierra de María. A nuestra Madre le pedimos: bendice nuestro país, bendice nuestro colegio, bendice a estos alumnos; que la bandera, Madre, nos rete cada día a quererte más, a ser más hombres y mejores cristianos.